martes, marzo 28, 2006

REGRESO A LA FELICIDAD DEL SILENCIO


En la contraportada del libro a que hace referencia la foto se dice de su autor que es Licenciado en Derecho y trabaja como agricultor en Extremadura. Desde 1988 es discipulo de la Escuela de Silencio, fundada por el Padre José Fernández Moratiel.
Un aforismo zen, que sirve de encabezamiento a uno de los capítulos, puede resumirlo : "Siéntate en Silencio, no hagas nada. Se acerca la primavera; la hierba crece sola".
En el libro se hace del silencio la única alternativa, la última posibilidad a las angustias, problemas, dudas y sufrimientos humanos. Se propone el no hacer, el no pretender, la instalación dentro del sí mismo, la no exigencia a los demás y la no autoexigencia, como la vía para eludir toda amargura, angustia y miedo.
La idea es sugerente y el objetivo deseable. La meta, sin embargo, enormemente dificil. Nos movemos en el ámbito del ser y del deber ser. Somos múltiples, contradictorios, ambivalentes y queremos ser de una forma que el deber ser nos impide, limita o modela. Con frecuencia nuestro "ser así" nos gustaría que ser convirtiera en un "querer ser otro". El inconformismo con nosotros mismos nos lleva, primero, a la autocrítica y luego al intento, tantas veces fallido, de no volver a caer en el error, de rectificar, de modificar comportamientos, actitudes. Nuestro "querer ser" de otro modo se convierte en un "no ha podido ser". El fracaso, la caída, es la norma.
Cuando uno lee libros como éste (aviso para navegantes : este libro no debe ser confundido con la vanalidad propia de los libros de autoayuda) surge el deseo de seguir sus consejos. La experiencia, sin embargo, me dice que fracasaré en el intento. Pero siempre es positivo el recordatorio. Que alguien nos haga ver la irrealidad de muchos de nuestros sufrimientos, pesares y preocupaciones siempre resulta gratificante y útil.
Muchos de nuestros miedos son pura ficción y el ejemplo que en el libro se relata es muy significativo. El autor lo refiere de la siguente manera : "Dicen que cuando se inventó el cinematógrafo, una de las primeras filmaciones que se realizó fue la llegada de un tren a una estación. La cámara estaba situada justo enfrente de donde el tren había de detenerse. Y cuentan que, cuando el público vio la proyección del tren, se asustó y comenzó a huir de sus asientos ya que creía que el tren los iba a arrollar".
Tras esto vuelvo a la realidad, regreso a mi estúpida preocupación del momento. Pero el libro, una vez leído y pensado, ya ha formado parte de mi fondo personal. Lo sacaré cuantas veces sea necesario, me temo que sean muchas, pero la vida es un intento en el que estamos llamados a fracasar.

jueves, marzo 23, 2006

NO TE RECONOZCO

En el libro "¿Ciberciudadaní@ o ciudadaní@.com?" el Catedrático del Filosofía del Derecho de la Universidad de Sevilla Antonio-Enrique Pérez Luño cuenta la siguiente historia : un grupo de internautas, en comunicación durante varios años, viendo que todos ellos respondían a gustos, ideas, sentimientos y opiniones semejantes, deciden conocerse personalmente. Para ello quedan en la ciudad de N.Y. una tarde. No había llegado la noche cuando deciden poner fin a la reunión y regresar cada uno a su lugar de origen. La razón del corto encuentro fue que al poco tiempo no tenían nada que decirse unos a otros. De vuelta al ordenador la comunicación entre ellos vuelve a ser fluida e intensa, como siempre había sido.
Por qué era posible la comunicación cuando cada uno de ellos se encontraba en soledad y no cuando se encontraron cara a cara, supongo que respondería a múltiples causas. No creo que fuera casualidad. Las dudas y las preguntas, ante ésta experiencia, surgen en tropel : ¿somos los mismos cuando nos comunicamos con el teclado que cuando tenemos que hablar en presencia del otro?; ¿cabe la posibilidad de "crear" una personalidad que presentemos a los demás y que no se corresponda con la real y que ello lo hagamos incluso inconscientemente?; ¿nos atrevemos a decir personalmente las mismas cosas que a través de internet?...
Preocupado me quedo.

miércoles, marzo 15, 2006

HIPATIA (I)


Eva fue más importante que Adán. Y en la renovación y avance de la historia de la humanidad hay mujeres que han sido imprescindibles, por su aportación, por su fortaleza y ejemplo, por su valentía ante las situaciones adversas...
Una de estas mujeres fue HIPATIA DE ALEJANDRÍA. Mujer de extraordinaria belleza, matemática brillante y defensora del idealismo heleno y neoplatónico, su muerte en el año 414, ejecutada vil y sangrientamente por orden de quien luego sería San Cirilo, representó la desaparición de un mundo de armonía, el mundo griego de arte y metafísica, divinidad y materialismo, alma y cuerpo. Con su desaparición la filosofía agoniza, la ciencia y la vida intelectual entran en un oscurantismo del que no se salió hasta la Ilustración. A las mujeres, hasta entonces intelectualmente libres, independientes y creativas, se las condena al silencio a través del ejemplo de la muerte por descuartizamiento de Hipatia por el clero de Alejandría, sumiendo a la Iglesia cristinia egipcia en un imparable desmoronamiento con peleas sectarias de un clero intransigente. En su muerte, PASCAL vió el primer acto antifeminista que, como tal, aparece revestido de una fuerte contenido erótico : aquellos cristianos que cercenaban todo deseo sexual no podían admitir la presencia de la belleza y la sabiduría juntas que representaba Hipatia.
¿Hemos cambiado mucho, poco o nada, respecto a entonces?. Continuará...

lunes, marzo 13, 2006

BRINDIS

!Brindo por la mujer! !Quién pudiera caer en sus brazos sin caer en sus manos!. (Ambrose Bierce)

viernes, marzo 10, 2006

SIEMPRE

HAGAMOS QUE TODOS LOS DÍAS SEAN EL ANIVERSARIO DE UN RECUERDO SOLIDARIO.
(NI VÍSPERA NI DÍA DESPUÉS. SIEMPRE)

lunes, marzo 06, 2006

INFANCIA AMPUTADA


En esta casa vivió el tercero y último de los hermanos. Le llamaban Poil de Carotte por el color zanahoria de su pelo. El sobrenombre se lo puso su madre. La misma que le hacía comer la sopa con unas pequeñas manchas negras y que no eran otra cosas que las propias heces de su hijo. A Poil de Carotte lo encerraba para dormir, sin posibilidad alguna de hacer sus necesidades en ningún sitio, salvo en la cama, en el suelo o sobre sí mismo. Por eso tenía que calcular cuidadosamente lo que bebía o comía antes de irse a dormir. El padre de Poil de Carotte era un simple cero a la izquierda; nunca se oponía a una decisión materna por muy cruel que fuera. Era tan estupido que una vez Poil de Carotte le envió una carta en verso y le contestó mostrando su extrañeza por la cantidad de renglones y mayúsculas que tenía; le dijó que no la comprendía y preguntaba si la cita sobre la mención de la primavera, cuando era invierno, significaba que necesitaba una bufanda. Su madre era esencialmente cruel. Su padre fundamentalmente estúpido.
En ese ambiente se crió JULES RENARD al que el conflicto familiar marcó su vida y, seguramente, aniquiló su imaginación creativa. Pero le quedó el resentimiento, hacia todos, hacia sí mismo. Su reiterado grito de desasperación era NO SERÁS NADA.
Un día Poil de Carotte dijo NO. Su madre no salía del asombro. Su padre le dijo que debía obedecerla, pero Poil de Carotte le contestó que no quería a su madre. El padre le dijo que eso no tenía importancia : el tampoco quería a su esposa y eso no impedía obedecerla.
En la literatura encontró el refugio. No podía ser creativo. Fue incapaz de escribir una novela de ficción, pero con su DIARIO, lleno de ironía y verdad, con un burlón y feroz realismo, se convierte en uno de los escritores que con mayor sinceridad y profundidad han reflejado la condición humana.
El padre de Poil de Carotte se suicidió de un tiro en el corazón. Su madre tuvo el suicidio campesino de ahogarse en lo profundo de un pozo y Jules Renard lo recoge en su Diario de esta forma : "el día 5, muerte de mama. Enterrada el día 7". No hizo ningún otro comentario.
Su literatura es el maravilloso miembro fantasma de una vida amputada en la infancia.

miércoles, marzo 01, 2006

LA PUERTA


Eres como una puerta. No sé donde conduce,
y, naturalmente, tengo miedo.
(Pero también es cierto que ese rayo de luz
un instante, al abrirla,
-¿por un error muy dulce?-, parece dar sentido
a la usura neurótica del tiempo).

José Cereijo. "Las trampas del tiempo".