lunes, abril 17, 2006

EDITAR CON RESPETO

La editorial Anagrama, en su colección Compactos, ha publicado la obra "Jugada de Presión", escrita por Paul Auster, bajo el seudónimo de Paul Benjamin (en realidad su nombre completo) en el año 1984.
La contraportada del libro incurre en el lamentable error de decir que uno de los personajes, futuro cliente del protagonista, era un inmejorable jugador de baloncesto, cuando en realidad lo era de beisbol e incluso la novela incluye varías páginas describiendo pormenorizadamente un partido de ese deporte.
El error puede ser calificado de pura anécdota. Más grave es la afirmación, también en la contraportada, de que (cito textualmente) "toda la escritura y el universo de las grandes novelas de Paul Auster comienza a anudarse en este notable homenaje a los detectives privados de Raymond Chandler y Dashiell Hammett".
Es cierto que estamos ante una novela policiaca o de serie negra, típicamente norteamericana, pero el "mundo Auster" que se crea y recrea en las posteriores obras de este autor está muy lejos del que se origina en tonor al detective Chapman de "Jugada de presión". No comprendo la obsesión de relacionar a Paul Auster con la novela policiaca. Como dice el propio Auster, a propósito de dicha cuestión y mencionando la novela que publicó bajo seudónimo : "llegué incluso a escribir una novela policiaca, pero por razones puramente alimentarias y, de hecho, fue la única vez en mi vida en que me planteé escribir por dinero. Me encontraba en una situación límite, de modo que estaba dispuesto a prostituirme. !Y, a pesar de mi buena predisposición, salió fatal!".
Paul Auster afirma hasta la saciedad que el genero literario de la novela policiaca no ha representado nada importante en su vida. El hecho de que en "Ciudad de cristal" parezca que se adopta un planteamiento propio de novela de serie negra porque en plena noche el personaje principal reciba una llamada telefónica preguntando por equivocación si era un detective privado, no quiere decir en absoluto que nos encontremos ante una obra de dicho género y menos aún en sus obras posteriores.
Todo esto viene a cuento para decir que nuestras afamadas editoriales debería poner más cuidado en los comentarios cazalectores que incluyen en los libros que publican. El mérito de una edición no sólo se encuentra en una correcta traducción o una buena encuadernación. También debe respetarse al lector no introduciendo reseñas, resúmenes o críticas que no estén fundadas o que no se ajusten a la realidad. No confundir o no engañar al comprador e inmediato lector es presupuesto de encontrarnos ante una editorial respetable.

4 Comments:

Blogger princesadehojalata said...

En general, las reseñas y contraportadas cuentan demasiado. Es como cuando vas al cine y te avasallan con un trailer en el que te cuentan la peli enterita! Hace tiempo que no los veo, para desgracia de quien me acompaña, cierro los ojos, me tapo los oídos y emito desagradables sonidos que me impidan oir lo que pretenden contarme. Cada uno protesta como puede.
Además Paul Auster siempre tiene razón. Porque lo adoro. Por eso.

9:58 a. m.  
Blogger Danae said...

Tienes razón, Princesa. Si os da por leer "Nunca me abandones", de Ishiguro, evitad la contraportada. Y esta, además (también de Anagrama), tiene una errata.

8:39 p. m.  
Anonymous pilipili said...

Yo, como siempre, por los cerrso de Úbeda... Así que en mi línea, diré que ¿qué quieres que te diga? A mi me gustan los fallos, las erratas y las pequeñas equivocaciones. Admitirlas nos hace más humanos y si somos nosotros los que las cometemos, si las sabemos encajar, nos hacemos más listos y más respetables. Además, ¿quién no se equivoca? (Es que da una tranquilidad eso de saber que uno se puede equivocar...) :-D
Otra cosa es la dejadez, la pereza y el no tener interés por hacer las cosas bien... Eso es realmente triste.

2:23 a. m.  
Anonymous jblanes said...

Yo añadiría otra queja a las ediciones de Anagrama. No sé si les ha pasado, pero a mí el 50% de los libros de Anagrama terminaron deshojados. Creo que usaban hojas caducas y mudaban en otoño. Hay los tengo a los pobres, en el rincón de los mírame y no me toques. Una pena. A mi amigo Fritanga le sucedía lo mismo y pensamos crear una colecta para enviarle unas pesetillas al pobre de Herralde, para que le echara más cola a los libros o, llegado el caso, al menos los cosiera. Eran otros tiempos más combativos.

12:12 a. m.  

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