jueves, abril 20, 2006

HISTORIETAS ZEN


El círculo de los filósofos, como cualquier agrupación humana que se precie, suele ser también un circulo de mentirosos. Son muchos los cuentos o historietas que de forma condensada nos iluminan sobre una idea, un pensamiento, un sentimiento, a modo de breve historia de la filosofía. La mayoría son invenciones, incluso sarcasmos sobre la seriedad de las construcciones teóricas y serias, tan conceptuales como vacías o irreales. He aquí algunas para desmitificar la transcendencia y solemnidad con la que a veces, equivocadamente, presentamos la filosofía zen.
Un célebre esgrimidor de sables japonés, que se decía adepto al zen, fue al encuentro del maestro Dukuon y le dijo, no sin un leve aire de triunfo, que todo lo que existía era el vacío, que nada distinguía al yo del tú, etc. El maestro lo escuchó un momento en silencio, luego cogió su pipa y golpeó con fuerza al soldado en el cráneo.
El hombre saltó, cogió su sable y amenazó al monje.
-Vaya- dijo éste muy tranquilo-. el vacío no tarda en montar en cólera.
Un maestro zen, al saber que uno de sus discípulos no había comido nada en tres días, le preguntó las razones de aquel ayuno.
-Intento luchar contra mi yo- dijo el discípulo.
-Es difícil- dijo el maestro desaprobando con la cabeza. Y todavía debe de serlo más con el estómago vacío.
Un hombre- cuenta la tradición china- caminaba lentamente bajo la lluvia.
Un transeúnte apresurado le preguntó :
-¿Por qué no caminas más aprisa?
-También llueve delante- contestó el hombre.
Un discípulo, que entraba en la vía del zen, le preguntó a su maestro :
-¿Cúal es el primer principio?.
-Si te lo dijese- contestó el maestro-, ya sólo sería el segundo principio.
Un maestro zen le dijo a uno de sus discípulos, mostrándole el mar:
-Tú que dices que el espíritu manda sobre la materia. Pues, en tal caso, impide que zarpen aquellos barcos que están allí.
El discípulo bajó la persiana de la ventana por la que estaban mirando.
-Sí- dijo el maestro, sonriendo y levantando la persiana-, está bien, pero has tenido que servirte de las manos.
Entonces el discipulo cerró los ojos.

5 Comments:

Blogger innes said...

No lo entiendo, javazquez. Estas historias lo que hacen es demostrar "la trascendencia y solemnidad" con la que habría que tratar (o mejor aprender) la filosofía zen.

5:22 a. m.  
Blogger javazquez said...

Los hombres comenzaron contando historias que daban siempre por verdaderas en cuanto se referían a mitos. La llegada de narradores de cuentos supuso la invención de historias. Ellos fueron los primeros "mentirosos" y a partir de aquí todos nos contamos unos a otros historias que se dicen son verdad. Esas verdades sólo las conocen los grandes mentirosos.
La solemnidad del zen (criterio común y muy extendido) queda desmitificada con esas historias de la filosofía zen. Lo que se toma por verdad resulta sólo apariencia e incluso simple ignorancia. Todo suele ser distinto a como lo presentamos con la dificultad de saber quien es entonces el mentiroso.
¿realmente distinguimos la verdad de la mentira? ¿cual es la diferencia cuando hablamos de pensamiento, filosofía, moral, ética ...?.
Un abrazo Innes.

7:36 p. m.  
Blogger Gatito viejo said...

A veces creer es una cuestión de fe, de mentalidad, de conveniencia... pero hay otras en las que es una necesidad, una luz en el camino, una preparación para la meditación y la reflexión.
De todas formas me quedo con el lado crítico de las historias zen.
Saludos

11:12 p. m.  
Blogger Un guerrero said...

Acabo del publicar en otro bolg algo muy al hilo de lo que comentas.

Me gustan las pequeñas contrucciones de textos zen, donde con sencillez se recogen profundas reflexiones.

Saludos.

http://elsenderodelguerrero.blogspot.com/

4:17 a. m.  
Blogger Grafitero said...

El Zen no es una filosofía, tampoco es una religión.

Suponiendo que el Zen sea una filosofía: ¿Cuál es la mentira? ¿Que las historias pretendan tener un mensaje cuando en realidad no lo hay? Si eso es lo que piensas, el problema está en que no has profundizado en lo que transmite el Zen y el sentido de esas historias.

Apenas soy un lector del Zen, pero trataré de explicar lo que he aprendido. Por ejemplo, en la primera historia:

Si una persona afirma haber encontrado el vacío, se refiere a que se ha liberado de esas emociones intensas, que ya no siente apegos. O sea, dice estar iluminado.

Los maestros Zen enseñan mediante el absurdo. Si el maestro le da un golpe en la cabeza, lo hace sabiendo que es algo inesperado, que no tiene sentido. Además, también lo hace para demostrar lo que piensa: Que el que afirma haberse iluminado, es el más engañado. Lo mismo pasa cuando alguien dice: "He cambiado", "Ahora soy más bueno que antes", "Ahora soy más seguro"; y cuando aparece la primera prueba, se equivoca.

Como el maestro se da cuenta que esta persona está afirmando su iluminación, va a demostrarle que se está engañando, y esto, con un golpe en la cabeza.

Cuando el golpe ocurre, el personaje monta en cólera. Es la reacción normal. Ahí es donde el maestro le hace ver lo engañado que estaba al decirle que "el vacío monta en cólera". O en otras palabras: "Que absurdo que un iluminado se enoje de repente".

El mensaje de la historia es que, la iluminación no es un estado de la mente en el cual uno dice "lo logré". Es un cambio más profundo y frecuentemente mal interpretado.


En resumen: Pienso que es un error tomar al Zen como un sistema filosófico, y más todavía, tomarlo como un conjunto de historias cortas.

Hay más por leer, y si tienes una predisposición sin prejuicios, lo vas a disfrutar.

1:41 a. m.  

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