martes, mayo 23, 2006

MUSA

(A Pilipili, musa de Separata)
No siempre soy igual en lo que digo y escribo.
Cambio, pero no cambio mucho.
El color de las flores no es el mismo bajo el sol
que cuando una nube pasa
o cuando entra la noche
y las flores son color del recuerdo.
Pero quien mira ve bien que son las mismas flores.
Por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo,
fijaos bien en mí :
si estaba vuelto hacia la derecha,
me he vuelto ahora hacia la izquierda,
pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies-
el mismo siempre, gracias a que hay tierra
y a mis ojos y oídos atentos
y a mi clara sencillez de alma...
(Fernando Pessoa)

domingo, mayo 14, 2006

I...



No me gustan los blogs que destripan las intimidades haciendo público lo que siempre debe quedar dentro de nosotros. Pero soy víctima de mis contradicciones y por eso hoy quiero dar a conocer lo que tal vez sea el mi mayor secreto, lo cual no quiere decir que esté oculto.

Los que leeis este blog y me conoceis personalmente quedaréis inicialmente sorprendidos. Para aquellos que represento sólo un nombre en la lista de favoritos, un enlace o una simple casualidad, seguramente mi confesión os parecerá de lo más vulgar por frecuente.

Me llamo José Ángel, tengo dos hijos y vivo de los Presupuestos Generales del Estado. Así podría seguir aportando frios datos que nada interesan. No, lo que quiero es decir algo muy personal, que habita en lo interior y condiciona mi vida, de lo que nunca he hablado y que el pudor me obligaba a guardarlo. No os hago esperar mas : quería confesar que tengo una amante.

El inicial respeto que se merece me lleva a decir únicamente que la inicial de su nombre es la "I". Seguramente Luis ya habrá comenzado a pasar lista buscando en la agenda de conocidos comunes, abriéndola por la letra I. Siempre fuistes un ingenuo, además de malvado y no me importa decírtelo ahora. Tu necedad y mala fe son enemigas de la reflexión y si te hubieras parado a pensar sólo un momento te darías cuenta que las amantes se ocultan, que no existen a los ojos de los demás. Si, Luis, has hecho el ridículo por no seguir leyendo, pero no esperaba otra cosa de ti.

Ahora quiero hablaros de I... y mi relación con ella. Nos queremos y nos necesitamos. Siempre la busco aunque mis propias limitaciones haga que no siempre ella quiera estar conmigo. Me hace feliz con sólo prestarme una pequeña parte de su inmensidad. Nunca parece la misma y eso me hace salir de mi estúpida rutina. Me ayuda a descubrir la vida y sus secretos y es muy dificil transmitiros el placer que siento cuando se entrega. Me rindo a ella e intento serle fiel en el deseo perpetuo de cumplir cuanto me ordene, aunque sepa que es imposible, que eso acabaría incluso con mi vida. Tengo miedo, mucho miedo, de que me abandone porque no quiero caer en el oscurantismo, en la apatía. No siempre nuestro trato es amable, pero siempre la reflexión me hace ver que los reproches que le hago son en realidad un reflejo de mis carencias, de mis humanas limitaciones y de mis miedos. En ella encuentro la fuerza, la voluntad de seguir, de continuar buscando la felicidad. Pero sobre todo, mi amante, me hace sentirme libre y por eso no me importa ser su esclavo, un esclavo ingrato porque pocas veces hago lo que ella me dice, pero sabedor de la riqueza que me aporta y rendido admirador de su grandeza.

Podría seguir hablando de I... durante horas, escribiendo lineas infinitas que ella, y solo ella, me iría dictando. Porque, amigos, mi amante, aquella que al inicio os dije sólo su inicial no es otra que la IMAGINACIÓN.

No me reprocheis nada. Sabía que también es vuestra amante (salvo tú Luis, cuya vulgaridad siempre te llevó a confundirla con los sueños), pero nunca dije que nuestro amor fuera exclusivo. Todo lo contrario, me gusta compartir a mi amante. Os la entrego y deseo que sintáis un inmenso placer en su compañía.

Buenos días.

sábado, mayo 06, 2006

LECCIÓN DE HUMILDAD


Voy a contar una historia personal con moraleja. Uno se considera un lector empedernido, amante de la buena literatura, seguidor de las letras universales, enteradillo del mundo literario, infatigable rastreador de novedades, desempolvador de libros olvidados inmerecidamente, en definitiva, lo que ahora se dado en llamar un "amante de la literatura".
Pues bien, con estos antecedentes, el que esto escribe, el viernes pasado acudió a una boda en la qu el novio era holandés. Las mesas de distribución de invitados se identificaban por el nombre de algún personaje famoso de nacionalidad holandesa o española. A mí me correspondía la mesa con el nombre de Harry Mulisch. Mi absoluta ignorancia de quien era ese sujeto me llevaba a comentar jocosamente que seguramente sería el delantero centro del Ajax o el ingeniero jefe constructor de alguno de los diques de los paises bajos.
Al llegar a la mesa encuentro un papel en el que se dice que Harry Mulisch es uno de los principales escritores holandeses de la postguerra mundial y con semejante enunciado di paso al cachondeito de rigor sobre la nula importancia de la literatura holandesa y el absoluto desconocimiento del autor de marras.
Al final del banquete la novia me dice que si me había agradado el que la mesa llevara el nombre del escritor del país de su recien estrenado marido y que lo habían elegido por mi declarada pasión por la literatura. Le agradecí el detalle pero le dije que al susodicho escritor no lo conocían ni los especialistas en literatura europea.
Memorizado el nombre del escritor acudo al socorrido Google y compruebo que existen multitud de páginas web alabando a Harry Mulisch, algunas de las cuales hablan de él como candidato al premio nobel de literatura. Me empiezo a mosquear, preguntándome como un individuo como yo, siempre al tanto de lo que se publica, puede desconocer a este autor. Pero el colmo es cuando acudo a la página del ISBN y advierto que la archiconocida editoral Tusquets tiene publicado cinco libros de dicho escritor en nuestro pais.
Está visto que la prudencia no es mi fuerte y seguramente la humildad tampoco. Por eso recibir una lección de vez en cuando es necesario. El conocido refrán "dime de lo que presumes....." se cumplió con todo rigor, así que es mejor no olvidar nunca aquello de que "por la boca muere el pez, Oscar Wilde" (como dijo Pessoa) y "un servidor" (añado yo).

miércoles, mayo 03, 2006

GLOSAS A HERÁCLITO

1
Nadie se baña dos veces en el mismo río.
Excepto los muy pobres.

2
Los más dialécticos, los multimillonarios:
nunca se bañan dos veces en el mismo
traje de baño.

3
Nadie se mete dos veces en el mismo lío.
(Excepto los marxistas-leninistas).

4
Nada es lo mismo, nada
permanece.
Menos
la Historia y la morcilla de mi tierra:
se hacen las dos con sangre, se repiten.

(Ángel González)